A comienzos de año, la IndyCar Series desveló su ideas de cara al futuro. La primera de ellas pasaba por un cambio de monoplaza en 2012. Varias fueron las empresas de prestigio en el mundo del automovilismo que se presentaron, entre ellas, Dallara, Lola, Swift Engineering o Delta Wing, el proyecto de los equipos. Las propuestas eran, se miraran por donde se miraran, muy novedosas y en algunos casos, casi de ciencia ficción.