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Los trofeos son nuestros amigos, es así y debemos ir aceptándolos de buen grado. Llegaron para quedarse, para mejorar nuestro estado de ánimo tras una larga batalla defendiendo una trinchera en cualquier FPS, para sacarnos esa sonrisa picarona al conseguir saltar entre dos plataformas que, a simple vista, parecían demasiado alejadas, para añadir una excusa barata en costes de desarrollo y que intente aumentar la rejugabilidad de un título. El caso es que en PlayStation 3 no los hemos podido disf... |