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Hace unos días exponía, y había que quien me lo ratificaba, lo duro que es ser empresario en España. Todas las fuerzas del Universo conocido, y parte de las de los desconocidos, se aliaban contra el espíritu emprendedor, contra aquel que se atrevía a arriesgar: el marco legal, el fiscal, la política educativa, los prejuicios culturales, etc… Reconocía, por otro lado, que a pesar de todo ello es posible salir adelante. |